domingo, 27 de marzo de 2011



Era una tarde clara que pasamos
entre copas de vino.
Al descender, el sol
unía su mejilla con la tierra,
alzaba el céfiro los mantos de las colinas
y el cielo era una espada refulgente.
Qué buen lugar para beber,
donde sólo nos ven esas palomas,
las aves que gorjean
y una rama cimbreante,
mientras la oscuridad se bebe
el licor rojo del crepúsculo.


Ar-Rusafi
( S. XII, Valencia )

6 comentarios:

lali dijo...

Precioso momento del dia ...cuando las luces toman el color del vino...

mil besitos

Valaf dijo...

Noieta, amb aquesta plantilla la foto aquesta queda genial.

El poema aquest té moments brillants: jo em quedo amb "alzaba el céfiro los mantos de las colinas" i "la oscuridad se bebe el licor rojo del crepúsculo"

Petonet, maca

MySelf dijo...

Un poema preciós. No menys que aquesta posta de sol, la qual triaria, sense dubtar ni un moment, quan hagués de marxar cap altres sols, altres cels.

Un petó

Mar dijo...

Y el narrador, o poeta en este caso, siendo testigo mudo copa en mano de la belleza de un atardecer irrepetible.

Bss.

MySelf dijo...

Me encantará leerlos Mari.

Un abrazo

Javier dijo...

Hace años, una profesora de literatura, en mis tiempos del bachillerato, nos hablaba del céfiro; desde entonces en pocas ocasiones lo había leído escrito en ninguna parte.
Me extrañó, es una palabra hermosa.

Saludos.