jueves, 26 de mayo de 2011

Caverna...



'La narración del mito se encuentra al comienzo del libro VII de la República -Platón, sobre el 370 a.C. Allí, en una caverna, con una lejana entrada abierta a la luz, hay unos extraños prisioneros, encerrados desde niños, atados por las piernas y el cuello de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos la luz de un fuego que arde algo lejos, y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto a lo largo del cual ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de los cuales exhiben éstos sus maravillas.'


-Ya lo veo -dijo Glaucon.
-Pues bien, ve ahora, a lo largo de ese tabiquillo, unos hombres que transportan toda clase de objetos cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales, hechas de piedra, de madera y de toda clase de materiales. Entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
-¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
-Iguales que nosotros -dije-, porque, en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros, sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
-¿Córno iba a ser de otra manera -dijo-, si toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
-Y de los objetos transportados, ¿no habrán visto lo mismo?
-¿Qué otra cosa van a ver?
-Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
-Forzosamente.
-¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaban era otra cosa sino la sombra que veían pasar ante ellos? 
-No por Zeus -dijo.
-Entonces no hay duda -dije yo-, de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados

( Rep, VII, 514a  515c. Trad. J. M. Pabón y M. F. Galiano )


'Ante la tentación de desechar esta visión dramática del hombre como un sueño alejado de nuestro vacío realismo, tendríamos que pensar en que hoy vivimos en un mundo de mitos mucho más tristes, más empobrecedores, corroídos por el lucro, por un miserable pragmatismo, disimulado por palabras huecas, por símbolos grotescos o, en el mejor de los casos, por sentimientos enfatizados por orquestadores siniestros o ignorantes. No es arcaico lo que Platón nos cuenta. Es un mito claro y presente, ante el que una buena parte de la simbología contemporánea aparece opresiva y mortal'

Emilio Lledó, La memoria del logos (fragmento)

4 comentarios:

Valaf dijo...

Un post molt adient als temps que corren, sens dubte.
Coneixia el fragment de la caverna però no coneixia les paraules de Emilio Lledó sobre el particular. Mira, si et dic que són brutals, potser em quedo curt.
Ets una mina, darling

Muak !!!!

Antony Sampayo dijo...

Estoy más perdido que cucaracha en gallinero, no he leido tal fragmento, sin embargo dado la muestra en tu post, parece interesante.

Besos.

merce dijo...

Me pareció aterrador cuando lo dimos en el Bachillerato, allá por el siglo pasado, pero muy elocuente.

Besos.

Mar dijo...

Mari, el librepensamiento, en mi opinión, está cada vez más manipulado y lo triste es que la gente (no toda, por supuesto) no es consicente de ello.

Me parece aterrador esos niños o no tan niños condenados a ver el mundo desde el punto de vista que su opresor les indica. Que genial metáfora!

Bss.