jueves, 15 de noviembre de 2012

Nº 40 en sol menor, Mozart


7 comentarios:

Framboise dijo...

Algo de música para encauzar el alma y si es de Mozart, mejor que mejor. Y no es algo, sino mucho.
Gracias, Mari.
Bizoussss

Mar dijo...

Mari, hace unos días estuve escuchando el Requiem de Mozart. Era una momento en el que tenía mucha rabia dentro y con esa pieza de música me sentí "identificada". Despues me sentí mejor. Me gusta Mozart.

Tengo unos dibujos animados que le ponía a mi hija, y esos dibujos son unas marionetas que enseñan cosas muy básicas y están acompañados de música de Mozart. Y mi hija, con unos 9 o 10 meses se reía mucho viendolos. La tengo grabada en vídeo y ahora cuando la miro, no me puedo creer que ya no esté.

Bss.

Valaf dijo...

Vistes de elegancia y color todo cuanto tocas, y la blogosfera no es ajena a tu hechizo. Cada vez que entro en este continente azul cielo me doy cuenta del poder de las cosas dulces y bien hechas, incluso en este reino de ceros y unos.

Un petonet, nena.

Eva Letzy dijo...

Ahhhhhhhhh, me en-can-ta!!! Me pongo siempre música de Mozart para escribir, esta especialmente me vuelve loca, la otra que me encanta es la sinfonía nº 25 en sol menor...
Besitos, buen finde

mientrasleo dijo...

Es precioso, aunque yo soy más de movimientos de solistas. Te dejo mi favorito a ver que te parece:
http://www.youtube.com/watch?v=gR9lCa23kzo&feature=related

Besos

Esilleviana dijo...

Leí ésto M., seguro que tú ya lo sabías -yo no jaja-: "La Sinfonía nº 40 en sol menor K.550 fue compuesta en sólo un mes. Tanta premura tiene mucho que ver con la miseria que atravesaba Mozart entonces, a sólo unos meses de la pérdida de una hija. El tema del primer movimiento es una de las melodías más características de la música clásica universal y seña de identidad de su autor, con un segundo tema compartido por oboe, clarinete y cuerdas. El segundo movimiento es un andante lleno de melancolía y serenidad, en el que la melodía principal pasa de las violas a los violines. Sigue un minué majestuoso con un trío pastoril para culminar en un impetuoso finale de los violines".

No suelo escuchar música clásica, por tanto, gracias por abrirnos pequeñas ventanas.

Un abrazo :)

Mari dijo...

Encantada...;)

Bueno, bueno, alrededor de esta obra de Mozart circulan ciertos misterios que se refieren a la composición de la misma sin un encargo previo.

Como dice el estudioso de Mozart, Alfred Einstein, muy bien podría ser que fuera una obra simbólica:

"Ninguna ocasión, ningún propósito inmediato, sino una súplica a la eternidad"

Me da que es una de las explicaciones más bellas que se pueden leer en la Historia de la Música...;)
B7s